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Jair Bolsonaro, ¿el Trump de Brasil?

09 Octubre 2018

El sucesor de Temer (del PMDB) surgirá de una serie de candidatos entre los cuales encabeza las preferencias el ultraderechista y ex capitán del Ejército Jair Bolsonaro (Partido Social Lliberal, PSL), seguido por el "delfín" de Lula da Silva, el ex alcalde de San Pablo Fernando Haddad (Partido de los Trabajadores, PT), quienes, a su vez, tienen los mayores índices de desaprobación en los sondeos, 44% y 38%, respectivamente. "Ser gobernados por alguien limpio o por un poste mandado por un preso por corrupción", escribió en relación a su contrincante, Fernando Haddad, al que las últimas encuestas del sábado daban en empate técnico en una segunda vuelta.

La principal víctima del fenómeno Bolsonaro ha sido el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que acudió a estas elecciones con el exgobernador de Sao Paulo Geraldo Alkcmin como candidato y que quedó en cuarto lugar, con un escaso 4,83 % de los votos.

"No queremos de vuelta a ese tipo de gente (en referencia al PT), que es lo peor que hay en la política".

Bolsonaro habla de un Brasil al borde del colapso donde narcotraficantes y políticos roban impunemente y reina la amoralidad.

Según Haddad, en la segunda vuelta los brasileños elegirán entre dos modelos: "El neoliberalismo que ellos defienden y el estado del bienestar que proponemos", dijo. Además, se cree que para que el candidato del PT se acerque a los porcentajes de Bolsonaro es importante el apoyo de Gomes.

Simpatizantes de Bolsonaro, en horas de primera vuelta electoral.

Gracias a esa poderosa coalición, Alckmin tuvo el mayor tiempo de propaganda electoral en la televisión, pero cuando la campaña comenzaba, el candidato del PSL, que apenas tendría ocho segundos diarios para dirigirse a los votantes, fue acuchillado durante un mitin.

Haddad, un exalcalde de São Paulo poco conocido en otras regiones, heredó una buena parte del electorado de Lula, sobre todo entre la población pobre que mejoró sus condiciones de vida bajo su gobierno (2003-2011). Sin el centro no se gana una elección y menos aún se gobierna, entonces precisa esos apoyos ya.

Las propuestas de Jair Bolsonaro y de Fernando Haddad reflejan las diferencias antagónicas entre los candidatos.

Pero también heredó el odio que Lula inspira entre quienes le reprochan los escándalos de corrupción revelados por la Operación Lava Jato y la crisis económica en la que se sumió el país bajo el mandato de su heredera política Dilma Rousseff, destituida por el Congreso en 2016. "Son tres semanas, una campaña cortísima; y, más aún, tiene que pensar en la gobernabilidad, estableciendo compromisos con esos sectores", dijo André César, de la consultora Hold en Brasilia. Sin embargo, debe lidiar con un historial de declaraciones racistas, misóginas y homófobas y con sus justificaciones de la tortura durante la dictadura militar (1964-1985), que le valieron un amplio rechazo de mujeres y de las minorías.

Bolsonaro reiteró sus dudas sobre el sistema electrónico que se usa en las elecciones en Brasil, dijo que su equipo recibió "muchas denuncias de problemas en las urnas" y hasta insinuó que ello podría haber influido en el resultado, pero sin apuntar alguna posibilidad de denunciar formalmente un fraude.

Jair Bolsonaro, ¿el Trump de Brasil?