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Trump fijaría "postura de guerra" ante investigaciones demócratas

10 Noviembre 2018

Como mayoría en la Cámara Baja a partir de enero próximo, los demócratas tendrán control de la agenda, el calendario político y las presidencias de los comités en ese órgano legislativo, lo que aumenta las expectativas de que puedan lanzar investigaciones sobre asuntos como los escándalos de la Administración Trump; su política migratoria; la presunta colusión de la campaña presidencial de Trump con Rusia en 2016 y las finanzas de las empresas Trump.

Amado y odiado en Estados Unidos, siempre ha arremetido contra el legado que recogió de Barack Obama.

"Creo que soy la mejor persona para avanzar hacia la unificación, para negociar" con los republicanos, subrayó Pelosi.

Y la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, señaló otro detalle para nada menor: a aquellos candidatos a los que Trump dio un apoyo explícito "les fue muy bien" en la elección. Y Pence dijo que sí.

Concretamente los demócratas buscan prohibir grandes donaciones políticas, hacer más estrictos los requerimientos de transparencia para corporaciones y otros donantes grandes, proteger la seguridad electoral, exigir por ley que los candidatos a presidente y vicepresidente revelen sus declaraciones de impuestos y prohibir que los legisladores se integren a juntas corporativas.

Aunque los demócratas tienen una larga lista de prioridades legislativas, como el cuidado de salud o inversiones en la infraestructura, no está claro que éstas tengan cabida con los republicanos en el Senado, o que Trump quiera promulgarlas para darles victorias políticas.

El presidente Donald Trump se jacta de ser un ganador y, sin modificar su tono ni estilo, se mostró triunfante tras perder la mayoría en la Cámara de Representantes a manos de la oposición demócrata en los comicios del martes. Pelosi, de 78 años, no recogió el guante, pero el martes, cuando festejó la recuperación de la Cámara de Representantes, ya había prometido que su objetivo no sería iniciar un juicio político contra el presidente.

Horas antes escribió en un tuit: "Si los demócratas creen que van a malgastar el dinero de los contribuyentes investigándonos a nosotros a nivel de la Cámara de Representantes, pues nos veremos obligados igualmente a considerar investigarlos a ellos por todas las filtraciones de información clasificada y muchos otros temas, al nivel del Senado". Sin embargo, para que cualquier iniciativa prospere debe contar con la aprobación del Senado, de mayoría republicana.

La Casa Blanca ha estado haciendo hincapié sobre las aciagas perspectivas históricas que enfrentaba: en las tres últimas décadas, 2002 fue la única elección de mitad de legislatura en la que el partido que gobernaba logró más bancas en el Senado. El presidente anunció por Twitter la salida del fiscal general del país, Jeff Sessions, con quien estaba molesto por la investigación del Rusiagate, y nombró en su lugar a Matthew Whitaker, quien era el segundo de Sessions en el Departamento de Justicia.

En la rueda de prensa, Trump sostuvo un rudo intercambio con el periodista de CNN Jim Acosta y aprovechó para fustigar a la prensa crítica.

El senador demócrata Joe Manchin fue reelegido en Virginia Occidental, donde Trump ganó por 42 puntos porcentuales hace dos años.

El presidente comenzó a irritarse cuando los periodistas le increparon por haber calificado de "invasión" a una caravana de migrantes centroamericanos que huyen de la violencia de su país y están pasando por México, con esperanzas de llegar a la frontera estadounidense.

Trump pasó la noche electoral siguiendo los resultados con su familia y amigos en la Casa Blanca. Los republicanos ganaron 19 gobernaciones estatales y los demócratas, 16, con una contienda aún sin adjudicar. Que si a partir de estas elecciones, estos estados han retornado a la "normalidad" de lo que han sido sus preferencias electorales históricas, entonces, podría ser que los demócratas ya tengan a la vista los 270 votos electorales necesarios para recuperar el poder ejecutivo.

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