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Bachelet exige "investigación imparcial" ante violencia en protestas de Hong Kong

14 Agosto 2019

El furgón de los agentes se vio bloqueado por cientos de manifestantes radicales, lo que llevó a la policía a despejar la calle usando gas pimienta y deteniendo a al menos dos personas, según un periodista de la AFP.

Las tensiones, que son las peores vividas por la excolonia británica desde su retorno a la soberanía china -con amplia autonomía- en 1997, han llevado a varios países a desaconsejar viajar a Hong Kong, mientras aumenta el temor a que China intervenga directamente con su ejército o su policía armada.

Este martes, manifestantes antigubernamentales bloquearon nuevamente el área de salida del aeropuerto internacional de Hong Kong en el quinto día consecutivo de ocupación del edificio.

"Todos los servicios de facturación para vuelos de salida han quedado suspendidos a partir de las 16.30 (hora local, 08.30 GMT)", indica un comunicado de las autoridades aéreas de la ciudad autónoma. "Esto no es beneficioso para Hong Kong", añadió.

El lunes, el aeropuerto ya había tomado la inusual decisión de anular cientos de vuelos, debido a las manifestaciones. Los pasajeros afectados se vieron obligados a buscar alojamiento en la ciudad mientras las compañías tenían problemas para buscar otras formas de llevarlos a destino.

Los manifestantes portaron este lunes carteles con mensajes como "Hong Kong no está a salvo de la policía", además de denunciar que los efectivos policiales dispararon gas y bolas de goma a muy corto alcance, incumpliendo los estándares internacionales. El personal de seguridad los alejó en medio del aplauso de los manifestantes.

El lunes se cancelaron más de 200 vuelos y el aeropuerto estuvo cerrado de facto, sin vuelos entrantes ni salientes. Algunos de los vuelos programados temprano pudieron despegar.

El martes por la mañana, el tráfico se reanudó progresivamente pero la situación se deterioró por la tarde cuando regresaron miles de manifestantes, la inmensa mayoría con ropa negra, color emblemático del movimiento.

Los manifestantes volvieron a mostrar pancartas y grafitis, algunos de los cuales decían "ojo por ojo".

Este fue el eslogan adoptado para la protesta, después de que una mujer sufriera una grave lesión en el rostro que le habría hecho perder la vista de un ojo durante una manifestación la noche del domingo, que derivó en actos de violencia.

Por su parte, Pekín juzgó los sucesos del pasado fin de semana con más dureza de la habitual al calificar de "violencia extrema" los "ataques" de manifestantes a comisarías y policías, lo que, según las autoridades, constituye "un serio delito penal y una señal de terrorismo". La Policía Armada Popular de China también se concentró en la ciudad vecina de Shenzhen para realizar ejercicios, publicó el diario con respaldo estatal Global Times.

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